Amiga, No Te Mueras...
AMIGA, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!
Lee todo en: Amiga, no te mueras... - Poemas de Pablo Neruda http://www.poemas-del-alma.com/pablo-neruda-amiga-no-te-mueras.htm#ixzz2LkysBeoe
Un Nuevo Amanecer
sábado, 23 de febrero de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
RETAZOS DE AMOR
Te amo con sencilla transparencia
Con un tan dulce corazón herido
que si no te dijera que te he amado
lo sabrías oyendo su latido
Eres el paraíso que comienza en la fruta
Eres la primavera que se muere de aromas
Gracias por el desnudo maduro de tu boca,
por tus dedos de sol y tu frente en delirio,
por tu gesto de nube y tu ausencia de sombra
basta que seas tú la que no viene nunca
y el corazón espera toda una tarde de oro
y su boca de súbito caía del lado de los besos
porque tu fuiste estrella en mi grito,
playa de mi silencio y de mi llanto,
orilla de amarillo desencanto,
mordedura en mi voz del infinito
coronado de espinas mi corazón te guarde,
que tuyo he sido, amor, en espíritu y sangre
la supe amar con el amor más fuerte
hasta el duro momento en que la muerte
se la llevó en su fúnebre piragua
mándame un beso ardiente sobre las alas de las brisas que juegan entre las hojas
sálvame la ausencia con el limbo de tus ojos.
Ignora los fantasmas del espejo y bebamos,
sin preguntas, el fuego del silencio
Porque los suspiros son, cuando ellos no son fingidos,
besos que mal contenidos se escapan del corazón
No es para ti este canto que fulge de tus lágrimas,
no para ti este verso de melodías oscuras,
sino que entre mis manos tu temblor aun persiste y en él,
el fuego eterno de nuestras horas mudas
¡Adiós! Cruenta palabra que inventó la tristeza,
eco de lo que acaba,
grito de lo que empieza,
súplica de los ojos que no quieren llorar
Y sin embargo; sé que te quejas...
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